Las medidas que deberían tomar los proveedores de Internet como «brazos ejecutores» a las propuestas del Gobierno para el bloqueo o cierre de algunas páginas web no sólo es poco práctica sino también inútil: si se bloquean algunas IPs pueden quedar bloquedos otros sitios web independientes que compartan la misma IP, y si se hace a nivel de DNS con cambiar los DNS a otros cualesquiera los internautas sortearían el problema de acceso.